Miércoles 19 de septiembre. 14,15.A la hora de la siesta, como en mi niñez, me subo a dar una vuelta en calesita.
En el ayer de entonces, sólo importaba el vértigo que giraba al impulso de mis pies y de quiénes compartían la travesura. Era segura la música de fondo - alguna chicharra anunciando el calor veraniego, o algún trino desafiante en el invierno-.
Pero siempre estaba el placer de girar la plataforma, sentados en las pequeñas sillas y tomados al volante del eje.
Era una calesita "tracción a sangre" y por eso mismo, perdura en el recuerdo dulce de la niñez.
Después fueron apareciendo otros vértigos en la vida,

y otras calesitas que con mayor o menor fortuna he podido girar. Pocas veces logré la sortija para poder dar otro giro que me beneficie.
¡En fin! ¡La misma vida es así! Un continuo giro desde el comienzo al fin de cada ciclo... La sabiduría de la Biblia lo asevera: Del polvo venimos y polvo seremos...
(Estoy exagerando la filosofía barata).
Miércoles 19 de septiembre. Al filo de la medianoche.
Este desvarío que irá a parar en las etiquetas de
invariaciones,es uno más de tantos que me propongo al filo de mis años muuuuuuuuuy maduros.Una manera más de sacarle la lengua al espejo, y señalarle que las canas y las arrugas no me importan (bueno un poquito sí, pero no tanto como para volverme loca); que lo que es indispensable, es caminar ajustando los pasos a favor de cómo los cambios se presentan, y aunque me siento un poco en retaguardia respecto de unos tantos, me incluyo en la vanguardia comparándome a otros muchos.
Pero no se trata de competir, sino de hacerse competente.
Y allí quedo enmarañada en un mar de dudas: ¿Podré? ¿Cuánto podré? ¿Cómo podré?¿Cuándo podré? ¿Con qué podré? ... Y la vorágine de dudas, sí me hace sentir el vértigo de la alfombra màgica de Carlos Paz, aquella que probé a los finales del '60, al regreso de un Festival en Cosquín...
Hablar de vértigo no sólo es hablar de alturas y riesgos. Es también, luchar contra la indiferencia y esas caras de los otros cuando anunciás "en qué andas" (Experimentando con la Web 2...) y te miran con cara de pescado recién sacado del agua, pero sin compasión.
Hacerse como si no se registra, y seguir... Ésa es la ley.
A veces, ni siquiera lo entienden del todo los propios alumnos. Tal vez, porque les han quitado la capacidad de sorprenderse; o porque no les han contando que están viviendo la era de la comunicación y no alcanzan a dimensionarla (bien vendría entonces esa presentación donde se reflexiona sobre las dimensiones y los parámetros de comparación...).Tal vez, porque sean demasiado las voces necias que protestan contra lo nuevo. O quizás, porque ése es el desafío que hay que enfrentar: cambiar las cosas, abrir las cabezas (Metafóricamente, por favor), descubrir, ver con nuevos ojos al mundo, perder los miedos, olvidar los prejuicios. Actuar, ¡Eso! Invitarlos a actuar!
Mejor, me subo al tren para comenzar mi paseo hasta encontrar el cómo sacar la sortija en esta vuelta (Vamos que no se trata de ventajas. Si hay que hacer un esfuerzo de padre y señor nuestro!)
La imagen que acompaña este artículo fue obtenida
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